Esta web utiliza cockies propios y de terceros para optimizar y adaptarse a su navegación y preferéncias, además de otras tareas. Si continua navegando entenderemos que accepta nuestra Política de privacidad.

Acepta Más información
n° visitas: 76642   |    |  Aviso legal

Centre d'orientació psicològica

Passeig Pere III ,39 Entresol 1ª
 
08240 - Manresa (Barcelona)
 
Telf.: 938725050
 
Mail: psicologiamanresapaseo@gmail.com

 




PSICOLOGIA:

Introducción al problema de su definición. Probablemente el término de p. es el más debatido de todos los que integran el mundo psicológico. En principio cabe decir que p. es el correlato psicológico del término filosófico de persona (V.). Uno y otro son, además, manejados como términos sinónimos por los llamados «psicólogos de la personalidad». Los conceptos más cercanos y con los que se han emparentado en las publicaciones psicológicas han sido los de carácter (v.) y temperamento (v.), el primero de ellos con una matización ética y el segundo con un contenido fisiológico evidente.

M. T. Cicerón (v.), uno de los primeros que analizaron el concepto de persona, recoge cuatro significaciones distintas que tienen, incluso en nuestros días, una importancia capital. a) La primera significación, muy cercana a la originaria (g. prosopón, lat. persona o per sonare), es la de apariencia, más precisamente, de falsa apariencia. En este sentido, la p. viene a ser la simulación, el distinto modo de conducirse en función de los condicionantes de estas apariencias y, dentro de un sentir contemporáneo, los distintos acercamientos psicosociales y los conceptos emparejados con ellos: róle, determinantes sociales, la llamada p. básica o p. característica de cada cultura y que la misma cultura determina, etc. b) La segunda acepción de p. la asimila al papel que cada actor desempeñaba en la obra teatral, al personaje que trataba de caracterizar; con el tiempo, la delimitación de las notas y características constitutivas de este personaje van a colorearse con una serie de definiciones de p. de rango jurídico, si bien extendiendo a veces su aplicabili-dad al nivel supraindividual y corporativo. c) La tercera significación de p. se encuentra asociada con la importancia y dignidad del sujeto de que se trate. Desde el primer momento el mundo filosófico acentuó las notas de racionalidad, autoconciencia y unicidad absoluta; y dentro de la teología se revistió con notas de la relación con la divinidad y su misterio inescrutable. Después, y posiblemente unido a un proceso general de secularización lingüística, el término ha devenido en el lenguaje coloquial en una connotación de prestigio y éxito social, «el tener o no tener p.». d) La cuarta significación que Cicerón da a p. insiste en las cualidades personales y definitorias del hombre mismo. Es éste el sentido más psicológico del término sobre el que nos vamos a detener.

Siguiendo la pauta sugerida por G. W. Allport (1937), clásica en este campo, aunque sin ceñirnos totalmente a ella, podríamos constatar la existencia de cuatro tipos generales de definiciones psicológicas que se han dado:a) La que se mantiene más fiel a la tradición del pensamiento occidental, y que acota el campo de estudio de la p. como el de todas aquellas cualidades -heredadas y adquiridas, cognitivas y emocionales- que definen al ser humano concreto, individual y viviente.